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158,67 km

Skoðað 3sinnum, niðurhalað 1 sinni

nálægt Vík í Mýrdal, Suðurland (Lýðveldið Ísland)

Al oeste del acantilado de Reynisfjall, una estrecha carretera conduce a una playa de arena negra de gran belleza, la que para muchos es la más bonita de Islandia: la de Reynisfjara. Aquí no solo se puede disfrutar de un paisaje único del Ýrtico, sino también observar una impresionante formación de columnas basálticas, la Reynishverfi, así como ver perfectamente el arco de Dyrholaey y los tres troles (Reynisdrangur). No extraña que esté considerado uno de los lugares más bonitos de la isla. La playa no es de grandes dimensiones, enmarcada dentro de altos acantilados en montañas de 340 metros de altitud con grandes aristas. Es el resultado, cómo no tratándose de Islandia, de todo un proceso de erupciones volcánicas que rompieron glaciares en la última glaciación del planeta.
El arco de piedra se eleva hasta los 120 metros de altura lo que permite una vista de las playas aledañas y del océano bravo que castiga esta zona de Islandia. Dyrhólaey es realmente una isla que se ha unido al resto de Islandia por las playas y zonas de marisma que la rodean. Desde lo alto, los acantilados nos presentan el salvaje océano Atlántico, pero si nos damos la vuelta y miramos hacías las tierras altas, veremos el casquete del glaciar Mýrdalsjökull, lo que nos recuerda que el Polo norte y Groenlandia no están tan lejos.
La cascada Skogafoss está es preciosa y deja sin palabras. Subimos por las escaleras de la derecha y a mitad de las mismas hay un camino que lleva a una roca con forma de cara que parece que está mirando a la cascada. Es un lugar alucinante, pero hay poco sitio y todo el mundo quiere entrar a verlo, pero allí estaba el egoísta de turno que quiere plantar el trípode y que no pase nadie.
Seljalandsfoss es una cascada . El río Seljalandsá, el 'río líquido', cae cerca de 60 metros en lo que en otros tiempos era una escollera sobre el océano y que hoy marca el límite entre las Tierras Altas y el resto del país. Se puede pasar por detrás del chorro
Gljúfrafoss es una pequeña cascada situada al norte de Seljalandsfoss, en Islandia. Las cataratas están parcialmente cubiertas por un peñasco, y cuentan con un sendero ventoso y unas escaleras de madera permiten ascender más o menos hasta la mitad de la cascada, desde donde se puede apreciar el panorama.

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