Tími  5 klukkustundir 22 mínútur

Hnit 1415

Uploaded 24. mars 2018

Recorded mars 2018

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1.191 m
625 m
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3,8
7,5
15,05 km

Skoðað 1785sinnum, niðurhalað 62 sinni

nálægt Caravaca, Murcia (España)

Accedemos a Caravaca de La Cruz desde la Autovia RM-15, tomamos la Av. Carretera de Granada y desde la Plaza del Templete por Av. de los Andenes llegamos al Jardinico.

Cargada de historia, su gran patrimonio monumental, tanto sus paisajes como sus gentes, hacen de ella un destino turístico privilegiado y también famoso, debido a la concesión por la Santa Sede (año 1998), de un Año Jubilar a Perpetuidad en torno a la Santisima y Vera Cruz (celebrándose cada 7 años) y a la fiesta de los Caballos del Vino.

Salimos 13 Andarin@s por la pista sur de la Urbanización Buenavista, encarando después la degradada Cuesta de los Montadores; bajo la Peña del Gato enlazamos con la pista asfaltada a la Casa de la Barquilla; la dejamos prontamente a favor de un empinado sendero; la actividad ganadera de oveja Segureña se ha reducido hasta casi desaparecer, por lo que el monte bajo se encuentra denso y reseco en algunas zonas.

Salimos a una explanada donde tomamos el mantente; continuamos por la derecha al Collado del Castillico, nuevamente en la carretera a la Casa de la Barquilla. Rodeamos el Peñón de Quiles, cortamos el Barranco de Las Carboneras y llegamos a la vallada Casa de la Barquilla, con algún caquilero, dos balsas de agua, fuente con abrevadero y base en verano del Helicóptero para Extinción de Incendios.

Rodeamos junto a la valla, para iniciar un prolongado y duro ascenso a la entrada de la Cueva de La Barquilla, donde tomamos un bocado. La naturaleza caliza de la zona provoca la creación de simas y cuevas, como la Cueva de la Barquilla, nombre que parece proceder de “la albarquilla”, aludiendo a la presencia de agua; su interior alberga restos de ocupación calcolítica (4000 años de antigüedad), y en sus alrededores hay vestigios de distintos pueblos: iberos, romanos y árabes. En el S. XIX se utilizó como refugio provisional de pastores, carboneros y recolectores de plantas medicinales y aromáticas, finalmente como redil de ganado de la finca de la Alberquilla.

Consta de dos pisos, el primero de los cuales tiene cinco salas de diferentes dimensiones; el segundo tienen dos salas abiertas según diaclasas, con un desnivel respecto de la entrada de unos 25m. La innumerable cantidad de espeleotemas presentes en la cueva, sobre todo en forma de estalactitas, casi todos rotos o cortados por la construcción de una fuente en la plaza del Arco donde se emplearon junto a otras de la Cueva de la Higuera. Explorada por primera en el año 1800 por el Sr. Sánchez Cisneros (impenetrable por la profusión de espeleotemas), y a fondo por el Grupo de Investigaciones Espeleológicas de Caravaca, en el año 1953.
La leyenda popular advierte, que este lugar era salida del aliento de la “madre tierra” exhalado a través de su boca -cueva-, o ubicación del mismísimo infierno; también figura como guarida de brujas y monstruos, según los cuentos de la época, por no hablar del “desaparecío” Perico “el alpargate”, pura mitología popular.

Nos colocamos casco y frontal para visitar la primera galería a la izquierda, a la vuelta nos deslizamos por uno de las dos aberturas, suficientemente anchas para colarnos a la segunda galería, de mayor amplitud, donde encontramos agua subterránea y cristalina, filtraciones lentas que forjaron las coladas que fosilizan el suelo clástico; descendemos un tramo hasta el sumidero que se abre al final de la cueva. Nuestro más aguerrido explorador, Miguel, desciende con ayuda de una cuerda a una pequeña sima, verificando que no tiene salida.

Cambiamos el rol de topos por Andarines que somos, para iniciar la bajada invirtiendo el camino de ida, hasta la pista del PR-2 que nos hace bajar por sendero, a veces rocoso pero siempre con buena pendiente, al Barranco del Agua en las Lomas de las Aliagas.

Transitando por su lecho llegamos al entronque con el Barranco de Las Carboneras, tratamos de seguir por el cauce, no tomando las trazas senderiles que obvian las pocetas cuando llueve, en nuestro caso la toma de contacto con el agua fue mínima.

Bajo las paredes del Cerro de Los Siete Peñones, entre el lento caminar con tramos rocosos que exigen nuestra atención, y algún rincón fotogénico, discurre nuestra entretenida marcha, hasta desviarnos por los Calares de Mairena, el Sendero se torna en pista con vistas de Caravaca y las Fuentes del Marqués.

A la altura de un gran mojón, enlazamos por la izquierda con una vereda, que ataja al final en franco descenso hacia la valla de una finca privada, para tomar el Camino de Mairena pasando por la Casa Huerta Mairena es una casa señorial rural relevante del municipio, tenía una almazara donde, aparte de moler la aceituna de los dueños de la casa, lo hacían los productores de la vecindad, actualmente melocotoneros y frutales han sustituido a olivos y almendros.

Por Los Prados, el Camino del Huerto y Avenida de Los Andenes, volvemos con dos bandejas de pulpo con patatas, que teníamos encargadas en el Chef, a la Casa de nuestro caravaqueño Enrique, donde festejar nuestra faceta de espeleólogos.

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Ruta complementaria en la zona: Powered by Wikiloc
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Cuesta de los Montadores

Mountain framhjá

Collado del Castillico

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Casa de la Barquilla

Hellir

Cueva de La Barquilla

Waypoint

Entronque con el Barranco de Las Carboneras

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Barranco del Agua

Waypoint

Vereda en los Calares de Mairena

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