Niðurhal

Fjarlægð

12,87 km

Heildar hækkun

1.609 m

Tæknilegir erfiðleikar

Miðlungs

Lækkun

129 m

Hám. hækkun

2.934 m

Trailrank

33

Lágm. hækkun

1.439 m

Tegund leiðar

Ein leið
  • Mynd af Gran Facha 3005
  • Mynd af Gran Facha 3005
  • Mynd af Gran Facha 3005
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Hnit

284

Hlaðið upp

4. september 2012

Tekið upp

september 2012

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2.934 m
1.439 m
12,87 km

Skoðað 1722sinnum, niðurhalað 34 sinni

nálægt Sallent de Gallego, Aragón (España)

La Gran Facha, Grande Fache o Pico Bachimaña, se eleva cinco metros por encima de los tres mil, justo en la divisoria entre Francia y España, en el sector de Marcadau-Panticosa.

Esta bella pirámide granítica permite ser ascendida por varias de sus caras, en travesías aéreas de dificultad desigual. La ruta más fácil ataca la arista final –casi una hora de divertida grimpada– por el Norte, desde el Collado de la Facha (2.664 m), y es la que en esta ocasión decidimos afrontar.

Posee esta cima una singular tradición, a raíz de un accidente que tuvo lugar el 14 de octubre de 1941, tal y como cuenta Pedro Estaún en uno de sus libros (Gentes con ideales). Tras resultar ilesos los montañeros implicados, se instauró la costumbre de celebrar una Eucaristía en su cima: así viene sucediéndose hasta nuestros días, promovida por la Asociación Amis de la Fache, uniendo a franceses y españoles en un marco tan especial (desde 1965, el día elegido es el 5 de agosto, Nuestra Señora de las Nieves).

Comenzamos nuestra investigación el jueves 12 de julio, aprovechando un par de días libres y con buena previsión de la meteo. Llegamos en coche hasta la cabecera del embalse de la Sarra, en Sallent de Gállego, a 1.450 m de altura. Desde allí, remontando el bello río de Aguas Limpias por la GR-11, se alcanza en dos horas la impresionante base de la presa de Respomuso: el primer tramo, hasta el Paso del Pino (lugar de desvío para los ibones de Arriel), ofrece abundante sombra, mientras que el segundo se encuentra bastante expuesto al sol. En todo el camino abunda el agua, con numerosos arroyos cruzando el camino, que ofrecen la posibilidad de refrescarse cada pocos metros.

Remontado el barranco, llegamos a un punto donde el camino se divide, con clara señalización indicando el camino del Refugio de Respomuso: nuestro grupo tomó el sendero de la derecha (con una equis en rojo y blanco) para cruzar el río por delante de la presa y acceder al lado opuesto. Teníamos intención de localizar una planicie herbosa donde acampar, lejos de los ruidos del refugio y al borde del embalse. A la media hora ya habíamos localizado el emplazamiento ideal, con baño incluido para recuperar el tono muscular.

Existen abundantes sitios donde plantar la tienda de campaña en esta vertiente: a los quince minutos de superar la presa, existe una agradable península herbosa donde instalarse (aunque la frecuentan también pescadores), y más allá de nuestro campo base –pero sin la facilidad del baño– también hay otras posibilidades (el lugar habitual es la cabecera del ibón de Campoplano, a unos veinticinco minutos y prácticamente sin desnivel que salvar).

Al amanecer, emprendimos de nuevo nuestra marcha, remontando el barranco de Campoplano. En una hora y media se alcanzan los ibones de la Facha, lugar donde un nevero cruza el camino y suele ser conveniente el uso de crampones y piolet. En nuestro caso no hicieron falta, pero a estas alturas del verano otros años sí ha sido necesario tomar precauciones (no está de más llevarlos, a nos ser que se suba a final de temporada).

Veinte minutos más y se alcanza el collado, frecuentemente barrido por ráfagas de viento más fuertes. Desde allí, se aprecia el camino que sube hasta la cima, aunque hay muchas formas de afrontarlo. Como nos dijo un montañero al que preguntamos, “hay numerosos caminos marcados con hitos, pero solo un sendero” (que evita los pasos más expuestos) y zigzaguea optando a menudo por la parte derecha de la cresta. Tres cuartos de hora de trepada constante –o algo más si se lo toma uno con calma– donde se puede ver de todo: un excursionista solitario acompañado de su intrépido perro (que también hizo cima), una familia con críos de doce años, grupos de franceses más o menos experimentados…

Desde la cumbre, las vistas son espectaculares. Vignemale, Perdido, Taillón, Infiernos, Midi d’Osseau, Frondiella y Balaitús, y un sinfín de picos menores. Hasta la planicie francesa se aprecia desde este vértice privilegiado. Una hornacina vacía –la imagen de la Virgen de Lourdes se sube cada vez que se celebra la Misa– recuerda la tradición que hermana a los montañeros de ambos lados del Pirineo.

Ya de bajada, celebramos la cumbre con un buen baño en la zona de acampada, y recogemos el equipo para descender hasta los coches. Por cierto, que junto al parking hay un bar donde uno se puede dar un homenaje, al tiempo que se refresca los pies en el curso del Aguas Limpias.
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Cima

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Tienda de campaña

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Aparcamiento

Athugasemdir

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