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Uploaded 4. ágúst 2017

Recorded júlí 2017

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nálægt Olite, Navarra (España)

La silueta esbelta y armoniosa de su castillo-palacio domina Olite, pequeña ciudad situada en el centro geográfico de Navarra, a 42 kilómetros al sur de Pamplona.

Sede real durante la Edad Media, los gruesos muros y torres almenadas del palacio alojaron a reyes y princesas. Declarado monumento nacional en 1925, constituye el ejemplo más importante del gótico civil de Navarra y uno de los más notables de Europa.

Un recorrido por las estrechas rúas de Olite te permitirán pasear al abrigo de nobles caserones de piedra con escudos de armas y grandiosos aleros de madera; galerías medievales y espléndidas iglesias, además de descubrir el recinto amurallado romano.

Déjate guiar y todo el conjunto te trasladará a una época de torneos, reyes y princesas, magos y juglares, halconeros y arqueros, que vuelven a la ciudad cada mes de agosto para celebrar las Fiestas Medievales.

El conjunto urbano monumental de Olite es mucho más que su hermoso palacio. En tu paseo por la ciudad, verás cómo la piedra dibuja casonas solariegas, formidables blasones, murallas romanas, rúas atravesadas por arcos góticos e impresionantes iglesias como la de Santa María (XIII).

En la plaza Carlos III, a la que se accede a través del portal de la Torre del Chapitel, se encuentra el Ayuntamiento, que fue construido en 1950 con forma de mansión nobiliaria, dos galerías medievales subterráneas (XIV), y algunos bares y terrazas.

En la rúa Mayor podrás visitar la iglesia de San Pedro, iniciada en estilo románico y ampliada durante el barroco, pero igualmente impresionantes son el resto de calles jalonadas por palacios renacentistas y barrocos, como el del Marqués de Rada.

Un buen momento para imaginar cómo fue la ciudad durante la Edad Media son las Fiestas Medievales que se celebran en agosto. La ciudad se llena de mercaderes, artesanos, titiriteros, trovadores, clérigos, arqueros, halconeros y malabaristas que ofrecen sus productos y espectáculos a los visitantes, mientras desfilan reyes y princesas y se celebran torneos entre caballeros. También hay comidas y cenas medievales servidas en vasijas de barro por posaderos ataviados con ropajes de la época.

Olite completa su atractivo cultural durante el verano gracias a actuaciones del programa Cultur y, sobre todo, a las del Festival de Teatro Clásico, con actuaciones en la calle y en escenarios al aire libre.

El Palacio Real de Olite, corte de los Reyes navarros hasta la conquista de Navarra y su incorporación a la Corona de Castilla (1512), fue uno de los castillos medievales más lujosos de Europa. Así, un viajero alemán del siglo XV escribió en su diario, que hoy se conserva en el British Museum de Londres: "Seguro estoy que no hay rey que tenga palacio ni castillo más hermoso y de tantas habitaciones doradas".

Contemplando su majestuoso perfil y la elegancia de sus caprichosas torres, no resulta difícil trasladarse al medievo e imaginar cómo era la vida cortesana en un palacio que contaba con ricas decoraciones, exóticos jardines e incluso un zoológico. En él se celebraban justas y torneos, juegos de pelota e incluso corridas de toros.

Emplazado sobre restos de una antigua fortaleza romana, durante los siglos XIII-XIV sufrió diversas transformaciones. Esta parte es la que se conoce como Palacio Viejo y la que actualmente acoge el Parador Nacional de Turismo "Príncipe de Viana". De ese antiguo edificio se conservan los muros exteriores y las torres. En su fachada destacan los ventanales góticos, la puerta principal renacentista y la torre de la Atalaya.

Pero su gran desarrollo fue impulsado desde principios del siglo XV por el rey Carlos III el Noble, que para tal fin atrajo a su corte a numerosos maestros peninsulares y europeos. El Palacio nuevo se edificó en estilo gótico civil francés. Y es que el Rey, nacido en Nantes, procedía de una importante dinastía de la nobleza francesa, cuya influencia le hizo desarrollar su imaginación y buen gusto en el Palacio de Olite, que convirtió en su palacio predilecto.

El palacio quedó parcialmente destruido en un pavoroso incendio provocado en 1813 por el general Espoz y Mina para evitar que los franceses, en su retirada, se hiciesen fuertes en el castillo. Su aspecto actual es fruto de una cuidadosa restauración acometida en 1937 que ha intentado devolverle el aspecto primitivo. Se caracteriza por grandes muros de piedra que describen un perímetro de entrantes y salientes, y torretas circulares con cubiertas de pizarra que se levantan en las esquinas.

Un amplio patio da acceso al interior del recinto que puedes visitar acompañado de un guía. Junto a este patio, antiguo jardín de los toronjales, se hallan otros dos llamados de la "Pajarera" y de la "Morera". En este último existe una morera de varios siglos declarada Monumento Natural.

Detrás encontrarás el núcleo central del Palacio Nuevo, en cuyo piso noble se conservan las cámaras del Rey, con amplios ventanales abocinados, y de la Reina. Desde la primera cámara se accede a la Galería del Rey, mientras que la cámara de la Reina comunica con un pequeño patio llamado del "Naranjo" o "jardín de la Reina".

Sobre el núcleo central que alberga las cámaras se alza la silueta de las distintas torres almenadas. La más alta y espectacular es la torre del "Homenaje", mientras que la más caprichosa es la de las "Tres Coronas". Desde la torre de los "Cuatro Vientos" los reyes seguían los torneos. Ahora no podrás ver torneos, pero sí disfrutarás de una bella panorámica.

En la zona más sombría del palacio encontrarás el pozo del hielo, cuya tapadera recuerda a una enorme cáscara de huevo. En él se guardaban capas de nieve para conservar los alimentos, de ahí que se conozca como "la nevera".

Durante tu visita no olvides el lujo que rodeaba a este palacio. Contaba con exóticos jardines, algunos suspendidos a casi 20 metros de altura y un pequeño parque zoológico con leonera que se hallaba en los desaparecidos Jardines o Huertos del Rey, al este del actual Palacio. Además sus paredes estaban ricamente decoradas con azulejos, yeserías y techos de madera tallada. Tras el incendio, sólo permanece la decoración de la conocida como Cámara de los Yesos.

Fue escenario de juegos como la pelota y la raqueta y, en ocasiones especiales, se celebraban justas y torneos, como los organizados durante la boda de la princesa borgoñona Agnes de Clèves y el Príncipe de Viana, hijo de Carlos III, y cuyo título lo ostenta hoy la Princesa de Asturias. Otra diversión muy arraigada fueron las corridas de toros.

Y además del Palacio...

En la plaza que sirve de antesala al castillo, a través de unas escaleras de caracol, accederemos a las galerías medievales en las que existe un exposición sobre la vida de la corte de Carlos III el Noble.

Descripción extraida de Reino de Navarra, Tierra de diversidad:
http://www.turismo.navarra.es/esp/organice-viaje/recurso/Localidades/2466/Olite.htm
Waypoint

Puerta Arco de la Murralla

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Plaza Teobaldos

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Museo del vino y oficina turística

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Plaza de Carlos lll El Noble

Kastali

Palacio Real de Olite. Palacio Nuevo

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Sala de los Arcos

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Sala de la Reina

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Balcón

Waypoint

Jardín Colgante

Kastali

Torre Ochavada

Building of interest

Pozo del Hielo

Kastali

Torre de los Niños

Kastali

Torre del Homenaje

Waypoint

Patio de la Pajarera

Sacred architecture

Pórtico Iglesia de Santa María

Kastali

Parador Nacional Príncipe de Viana

Provisioning

Pastelería las tres coronas

Sacred architecture

Iglesia de San Pedro

Waypoint

Ayuntamiento

Waypoint

Monasterio

Athugasemdir

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