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1.794 m
1.414 m
0
4,7
9,4
18,75 km

Skoðað 1840sinnum, niðurhalað 10 sinni

nálægt Las Dehesas, Madrid (España)

Como el 25 era fiesta en villalba, Iria no tenía guarde, así que pensamos que era un dia perfecto para probar el nuevo carrito de la bici. Para evitar las recias temperaturas de julio necesitabamos encontrar una ruta por la sierra, que tuviese buenas sombras pero que no fuese demasiado dura. Nos pareció perfecta la subida a la fuenfría por la carretera de la república desde casa cirilo (bueno, el coche lo dejamos un poquito más arriba). El primer tramo asfaltado que sube hasta el chalet de peñalara es el más duro, pero con desarrollos cortos pude tirar del carro, no sin sudar lo mío. Iria cantaba y se reia mientras yo pedaleaba. Cuando termina el asfalto, la pendiente se suaviza bastante. Así que, después de un breve descanso, pudimos continuar casi todo seguido hasta llegar al mirador de Vicente Alexandre. Como Iria no había estado antes por aquí, era el moemnto para nuestra primera parada turística. Subimos al mirador a contemplar el paisaje, pero a Iria parecían llamarle mas la atención las hormigas del suelo que las vistas de siete picos. -Las hormiguitas van a su casa- comentaba con cierto asombro. Cuando volviamos al carro, le dió por comprobar como actuaba la gravedad sobre su pelota al soltarla desde el mirador. Así que, tuve que añadir una trepada a la actividad del día. A partir de este punto y hasta la pradera de navarrulaque, la pendiente desaparece o incluso casi me atreveria a decir que hay algo de bajada. Paramos en la pradera, a hacernos unas fotos, a estirar las piernas, a ver las vacas, pero sobre todo, queriamos echar un buen trago de agua en la fuente del refugio. !!Que decepción, encontrarla seca!! con el chorraco que solía tener esta fuente... Bueno... tendríamos que esperar hasta la fuente de Ruiz velasco, para ese trago. A partir de aqui, aunque la pendiente es ascendente, es bastante tendida y el firme de la pista bastante bueno. En la fuente paré solo un instante a rellenar la botella, queríamos llegar al puerto cuanto antes. Dejamos la bici y el carrito a la sombra de unos pinos que hay justo al llegar al puerto a la izquierda, justo donde comienza la calzada romana. Pero esa misma sombra al parecer era propiedad de una yegua y su potrillo. Fue dejar la bici y ambos se acercaron a curiosear y mordisquearlo todo. Iria estaba encantada, poder ver y tocar estos animales no le ocurre todos los dias. -Toca al caballo papa, tocalo... me insistía- aunque realmente quería tocarlo ella. Aprovechamos el descanso portuario, para tomar un piscolabis y dar una vuelta por la zona. El descenso lo realizamos por el mismo camino, con tranquilidad, sabíamos que nos costaría algo menos. Aprovechamos entonces para parar en los sitios que nos habían quedado por visitar en la subida. Primero el mirador de la reina, para echar un vistazo global al valle de la fuenfría. -mira papa, como vuelan los pajaritos-, apuntaba con buen ojo la pequeñaja. Y antes de llegar al mirador de v.alexandre, paramos a echar un vistazo al reloj solar de cela. Quisimos comprobar la hora, situandonos en el punto adecuado, pero esta vez las mariposas distrajeron su atención -¡¡¡mira, las mariposas, que bonitas!!!- gritaba, mientras corría detrás de ellas...El resto del camino, hasta el coche, lo hicimos sin parar. Entre el madrugón, las emociones, el calorcito y el traqueteo del carrito, no pudo soportar el peso de sus pequeños parpados y se quedo fritita.

2 comments

  • mynd af Belfros

    Belfros 1.8.2014

    Como siempre, excelente relato, con el añadido ahora de contar también la preciosa visión a través de los ojos de un niño...

  • mynd af cambicio73

    cambicio73 5.8.2014

    Si, es divertido ir con la pequeñaja. Después de experiencia, el relato sale solo. Gracias por el comentario.

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