vaigapeu
  • mynd af LAS CASCADAS DE HENGIFOSS Y LITLANESFOSS, ISLANDIA
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Styrkleiki   Auðvelt

Tími  ein klukkustund 59 mínútur

Hnit 537

Uploaded 3. nóvember 2017

Recorded september 2017

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271 m
26 m
0
1,2
2,5
4,92 km

Skoðað 14sinnum, niðurhalað 0 sinni

nálægt Valpjofsstaðir, Austurland (Lýðveldið Ísland)

RUTA REALIZADA EL 11/09/2017
RECORRIDO: LINEAL, IDA Y VUELTA
DISTANCIA: 5,3 KM.
TIEMPO EN MOVIMIENTO: 02:00 HORAS.
ALTURA MÁXIMA: 271 M. (Base de la cascada Hengifoss)
ALTURA MÍNIMA: 29 M. (Aparcamiento)
DESNIVEL POSITIVO: 318 M.
DESNIVEL NEGATIVO: 318 M.
DIFICULTAD: BAJA.
Llegamos a Egilsstaðir, que sin llegar a entrar en el pueblo, repostamos combustible y entramos a un supermercado, la comida la elegimos a nuestro gusto sin restricciones, por supuesto las bebidas alcohólicas no entran.
Más tarde arribamos al aparcamiento de las cascadas. La caminata comienza subiendo por una escalinata con peldaños y barandas de madera para superar la parte más vertical de una redondeada loma.
Proseguimos en ascenso por la herbosa lomada con desniveles algo más tranquilos, por un sendero que ha formado un surco el verde prado de la sierra. Pronto tenemos a la vista el tortuoso cauce del río Hengifossá a nuestros pies.
Mirando hacia el fondo, en lo alto de la montaña, ya intuimos en un breve escalón, el salto de Hengifoss, y echando mano del zoom distinguimos los vistosos estratos rojos, el inicio de su vertical caída y la gente que se va acercando.
Con la altura tomada, si miramos hacia atrás vemos como el río Hengifossá tributa sus aguas al lago Lagarfljót, un lago que alcanza los 28 kilómetros de longitud nada menos, con una anchura nunca mayor 2,5 kilómetros.
Cruzamos una portilla con marco de madera siempre viendo crecer poco a poco la cascada a medida que nos acercamos, ahora por camino ancho. Al mismo tiempo vemos como el cauce del río se angosta y encajona entre sus paredes.
El agua corre espumosa con ribetes blancos hasta que el cauce hace como una burbuja y se ensancha dejándonos ver una maravillosa cascada. Estrecha y esterilizada, cae entre un mosaico de columnas de basalto.
La cascada de Litlanesfoss también se llama Stuðlabergsfoss, que significa las caídas de la columna del basalto. Se encuentra enmarcada por preciosas columnas de basalto, algunas de las cuales están derechas y algunas curvadas, creando una solapa de 30 metros de largo en el estrecho desfiladero. 
Tiene unos 30 metros de altura en dos pasos y, cae en cascada en un pequeño estanque. Este hermoso paisaje es una fiesta para los ojos, una de las cascadas más hermosas. Las columnas de basalto tienen hasta 15-20 metros de altura, lo que las convierte entre las más altas del país.
Después de que el magma de lava se congela, la roca continua enfriándose y se contrae en columnas, a menudo hexagonales. Éstas forman siempre un ángulo recto con respecto a la superficie de enfriamiento. Por lo que son verticales en las capas de lava, pero horizontales en los diques.
En Litlanesfoss, el flujo de lava parece haber llenado el lecho del arroyo o corriente de agua, formando hermosas tuberías de órganos durante un enfriamiento lento. Las columnas más largas están un poco curvadas en la parte superior, lo que indica que la lava todavía se estaba moviendo cuando comenzó su formación.
Dejamos atrás una nueva portilla para el ganado. El sendero discurre entre el verde prado y va separándose del cauce del río para superar por medio de unas lomas, los arroyos de otras chorreras que desembocan en sus aguas.
Los cruzamos por alguna pasarela de madera y seguimos ascendiendo hasta una plataforma algo más horizontal que poco a poco nos va introduciendo en el lecho del río, sin dejar de ver los torrentes que se deslizan hasta el cauce.
De pronto, al girar un recodo, nos topamos con la imagen de la espectacular cascada de Hengifoss, todavía lejana pero que impacta al acercarla con el zoom. Al igual que Litlanesfoss su caída es elegante y limpia, de una estética inverosímil.
Los más de quinientos metros que nos separan de su base se convierten en un recorrido hermoso por el interior del irregular cauce del río Hengifossá, y en los recodos en que perdemos su visión, aceleramos la marcha para recuperarla.
Los 130 m. de vertical de caída la convierten en la segunda cascada más alta de Islandia, pero lo más impresionante es su entorno, la espectacularidad del paraje, con la sucesión de estratos de arcilla de vivo color rojo de notable espesor, intercalados entre oscura lava basáltica.
Entre las capas de basalto, todavía vemos en muchos lugares los estratos de tiza roja mezclados con arena que están compuestos de cenizas volcánicas y capas de lava de escoria superficial. Con el tiempo, forman la tierra.
En el clima cálido y húmedo del terciario, la arcilla se ha formado en la tierra, así como las combinaciones de hierro. Cuando el siguiente flujo de lava se combinó con el oxígeno, dando a las capas intermedias su color rojo, al mismo tiempo que la lava incandescente quemaba y enrojecía la parte superior del lecho de la roca.
Aquí podemos ver capas de basalto de entre 5 a 6 millones de años de erupciones volcánicas en el Período Terciario. Las múltiples franjas rojas son sedimentos y suelos viejos, y el color rojo proviene de la oxidación del hierro en la arcilla.
Hemos tenido suerte al no encontrarnos con mucha gente a estas horas, lo que nos permite una contemplación relajada en un entorno inigualable. Poco a poco vamos regresando por el mismo sendero de subida.
Sin darnos cuenta, de vez en cuando vamos girando la cabeza hacia atrás para volver a mirar de nuevo la bonita imagen de la cascada. Subimos una loma y volvemos a tener de nuevo en el frente, el alargado lago Lagarfljót.
Damos las últimas miradas a Hengifoss empequeñecida por la distancia y tapada por las lomas, pero a cambio, enseguida tenemos la visión de Litlanesfoss, maravillosa con sus columnas de basalto alumbradas por el sol.
Realmente son distintas y no admiten comparación entre ambas, ésta es pequeña y colosal y, la otra grandiosa y vertical. Juntas forman un conjunto extraordinario para los sentidos, digno de ser visitado y recordado.

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